Escribo esto durante el día de San Bartolomé, patrono de Barva de Heredia en Costa Rica.
Este día las calles del pueblo son tomadas por una tropa grotesca de enmascarados, armados de vejigas de cerdo infladas.
Debe ser una de las tradiciones más difíciles de asimilar dentro del imaginario costarricense, del “país de paz” y “cero conflicto”.
En Costa Rica se habla con orgullo de los tradicionales "payasos", se destaca el colorido espectáculo de la “mascarada tradicional costarricense”, pero se omiten los detalles de las persecuciones con vejigas hediondas, que eran la norma hace muchos años, y que ahora solo ocurren en Barva.
He fotografiado y registrado esta tradición por dos años consecutivos, disfruté de su carácter anárquico y de farsa carnavalesca.
En lo personal veo un juego de violencia consentida, los vecinos saben que si salen a la calle consienten ser atacados por los enmascarados.
Los enmascarados no discriminan por edad, género o cualquier convención social, están autorizados a recordarnos a fuerza de vejigazos, que al final todos somos iguales.
Mi primer encuentro con las peculiaridades de la mascarada de Barva, fue a través de los grabados de Adrián Arguedas.
Estampas alargadas y monocromáticas, que logran transmitir el movimiento y la energía de esta procesión bizarra.
Supongo que por eso decidí prescindir del color en estas fotografía. Para mi el baile de los payasos y la música de la cimarrona en Barva, ocurren a blanco y negro, como en los grabados de Adrián Arguedas.
Mi segundo encuentro con la mascarada barveña, fue a través de la música de Marvin Camacho, mientras realizaba imágenes para acompañar una de sus obras para piano.
En aquel momento sentí que los contrastes en la obra de Marvin Camacho, encontraban un símil en el fervor religioso y festividad profana, que se vive en su pueblo natal el día de “San Bartolo” .
Estas imágenes que comparto son mi tercer encuentro, resultado de un par de visitas a la festividad con El Bloque Documental.
He realizado estas imágenes sin más ánimo que el descriptivo.
Las autoridades llevan años tratando de regular la actividad sin éxito. 
El uso de vísceras frescas de cerdo, el consumo de alcohol de contrabando en las calles, son algunas de las preocupaciones.
Es complejo regular una celebración espontánea que parece inscrita en lo más profundo de la identidad de un pueblo.
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