Isla Chira esta ubicada en el corazón del Golfo de Nicoya en Costa Rica, justo frente a la desembocadura del gran río Tempisque.
Es la isla más grande del Pacifico costarricense, y la más poblada.
No se trata de un lugar especialmente turístico, en general la población se dedica a la pesca, cultivo de moluscos, algo de ganadería y a la agricultura. 
No hay grandes playas de arena, y sus aguas son oscuras producto del sedimento que arrastra el río Tempisque, y que se asienta en las aguas tranquilas del golfo.
Sin embargo, considero que Isla Chira tiene uno de los paisajes más hermosos que he visto: los mangles que crecen en la orilla de Playa Muertos.

Los mangles son estos árboles capaces de crecer con sus raíces en el agua salada.
Existen varias especies, algunos de raíces largas que crecen en basta extensiones como ciudades sobre palafitos.
Otros, como los que crecen en Playa Muertos, son mas bien de raíces retorcidas, que se esfuerzan por arraigar en la tierra que se esconde bajo la roca y la arena.
Una metáfora vegetal de la vida como una fuerza de la naturaleza, un milagro que se refleja en las aguas calmas del golfo.
Los mangles cumple además un papel fundamental en los retos que viene con el cambio climático.
No solo fijan dióxido de carbono como otros árboles, también funcionan como protección de la línea costera frente a fenómenos atmosféricos e inundaciones, que lamentablemente serán cada vez más frecuentes.
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