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Presentación de Sìkua en Cachabri

Hace una semana volvía de Cachabri, de presentar el documental Sìkua a la comunidad Bribri que nos abrió las puertas para su realización. No voy a mentir, me sentía muy nervioso, pero soy de la idea que este ejercicio de llevar el audiovisual a la comunidad que lo protagoniza debería ser de rigor en el cine documental, nos obliga a ser honestos, no traicionar a quienes confiaron en nosotros, y sobre todo exponernos al cuestionamiento. Especialmente un trabajo como Sìkua, que en lo personal fue un ejercicio de cuestionarme los alcances del discurso documental: ¿Quién soy yo para pretender hablar de las tradiciones de este pueblo? ¿Es posible hablar desde otro lugar que no sea la experiencia personal? En Sìkua existen muchas cosas que hoy haría diferente, pero sé que hice lo posible por ser honesto y no traicionar el regalo de la confianza que se me brindó. Para mi alegría el proyecto fue bien recibido por la comunidad, y eso es una buena señal. bribri-2358

¿Qué queda ahora por hacer?

Pues Sìkua seguira su ciclo de proyecciones dentro y fuera del país, pero en lo personal yo deseo liberar el material cuanto antes, para mí el verdadero valor de este documental reside en provocar discusiones, y su lugar debería los salones de clase y otros espacios donde nos permitan mirar “allá en la esquina, donde están los indigenas”, en palabras de Julio, uno de mis amigos la comunidad Bribri. Me ha preguntado si yo deseo seguir trabajando con la comunidad, si lo deseo, pero creo que nuestro lugar como extranjeros no es seguir haciendo audiovisuales sobre una cultura que simplemente no nos pertenece, creo que debemos trabajar con la comunidad para darle a los jovenes Bribris herramientas para que ellos puedan registrar lo que consideren importante de su propia cultura. En ese sentido el mayor regalo que me llevo de esta visita a Cachabri, fue el interés de uno de los chicos de allá por aprender a realizar video, porque “hay muchas cosas aquí que seria bueno que ustedes conocieran”. Efectivamente, hay muchas cosas del legado de los mayores, que deberíamos conocer. En ese sentido, la presentación de Sìkua en la comunidad de Cachabri fue un acto de devolución, de entregar de vuelta a la comunidad su diokol, la propia imagen, un regalo que recibimos quienes trabajamos en este documental, y que ahora forma parte de nuestro propio diokol, lo que proyectamos, como un recuerdo de nuestro lazo con Sibö.bribri-2406