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Joao Ripper

Fotografía por João Ripper

Casa de herrero, cuchillo de palo. Puse a mis alumnos a escribir bitácoras en Internet para el curso de video documental que estoy impartiendo, y yo llevo casi un año sin escribir aquí. Por eso aprovecho la visita de João Ripper para volver a activar esta ventana, compartir mis reflexiones luego de haber tenido la oportunidad de conocer a este fotógrafo y maravilloso ser humano. Ayer finalmente nos presentaron, asistí a su charla en la Universidad Nacional para luego coordinar detalles de su presentación hoy en Open Foto, gracias al Programa ICAT. No voy a negar que me sentía algo intimidado, Ripper es considerado como uno de los más importantes fotógrafos brasileños, su historia como fotógrafo viene llena de premios, reconocimientos y extensos proyectos documentales. Por eso mi primera preocupación era expresarle que Open Foto es ante todo un espacio profundamente informal, a lo cual su respuesta fue: “Mientras menos formal mejor”. En ese momento empezó la verdadera conversación. Ripper tiene una visión humanista de la fotografía, se cuestiona la forma en que los foto periodistas y realizadores de documentales se acercan a las personas como si fueran objetos, sin preguntarse sobre la condición humana de quien esta frente a la cámara. En ese sentido critica los discursos visuales preestablecidos, esos donde todo acercamiento a comunidades en riesgo es desde la porno miseria o el dolor, y se pregunta:  ¿No se puede mostrar las historias de estas comunidades desde la dignidad y la belleza? El problema de estos discursos visuales es que eternizan la situación de las personas, son discursos pensados para conmover a la fibra sentimental de la clase media y vender periódicos, pero no para generar un cambio, en palabras de Ripper: “Cuando se cuenta una única historia sobre las personas, las personas terminan se convirtiendo  en esa historia”

Fotografía por João Ripper

El taller que Ripper vino a dar a Costa Rica se llama “BEM QUERER” FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL HUMANISTA, e insiste en la necesidad que la fotografía documental se practique desde una perspectiva horizontal, igual a igual, y no desde la tan extendida sensación que el fotógrafo esta ayudando de alguna manera a quien retrata, cuando muy por el contrario, es el fotógrafo quien esta en deuda con quienes le abren su vida y sus vivencias. No es raro ver fotógrafos que eligen temas de alta sensibilidad social, para abordarlos en unas cuantas sesiones, realizar una muestra y desconectarse del tema.  Ripper piensa que debe ser justo lo contrario, abordar un tema social implica compromiso, tiempo, y ante todo dar poder a los protagonistas de las imágenes para elegir como quieren ser representados. Si, tal como he escrito, Ripper muestra a los protagonistas las imágenes realizadas y ellos son quienes eligen que se queda y que se va. Esto me parece un acto maravilloso, que además nos pone a los fotógrafos en perspectiva.  ¿Quien soy yo para decidir la forma en que estas personas deben ser representadas? La perspectiva de João Ripper es muy importante en este momento histórico, que vivimos una profunda hambre de imágenes, por consumirlas y crearlas, hasta el punto que perdemos de perspectiva lo que subyace atrás de cada imagen.