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32 vueltas al Sol

Llevaba ya algunos días pensando que escribir, sin embargo ayer me desperté con la noticia de la muerte de Ray Bradbury y me he replanteado muchas cosas. Parece que se ha vuelto tendencia en mi generación escribir una lista de logros al llegar a los 32, supongo por ser esta edad la mitad de 64, como la clásica canción de Los Beatles. Yo no quiero hacer ninguna lista de logros, solo puedo decir que he hecho lo que he querido, a veces me he equivocado y otras me he arrepentido. Creo que llego a los 32 ante todo agradecido, he conocido el milagro de las primeras lluvias, la furia de tormentas en mar abierto y de una tormenta eléctrica en un descampado, mi única forma de conjurar el miedo fue pensar que toda esa violencia era mínima frente a la tormenta que dio origen a la vida. Una vez recibí la descarga de un rayo que impacto a unos metros de mí, otra vez me fallo el sistema de seguridad durante un ascenso para salir de una caverna, tuve que improvisar otro sistema y me tomo casi cuarenta minutos remontar los 50 metros que me separaban de la superficie, de la misma forma en que varias veces me he obligado a empezar de cero, buscar otro sistema y remontar de nuevo. Creo que la vida merece ser vivida, meter la pata aunque nos duela y nos cueste liberarnos de las culpas, a mi me costo varios años y caminar alrededor de 600 kilómetros del Camino de Santiago aprender a perdonarme. Ahora he decidido compartir mi vida con una persona espectacular, que se ha atrevido a vivir en el trópico aunque le den miedo las hormigas, que ha creído en mi invitación para construir nuestra casa en Marte, como los colonos de las Crónicas Marcianas de Bradbury. De momento me preocupo más por el presente, por poder hacer este mundo más habitable para todos quienes lo compartimos, creo que tenemos un compromiso con el futuro, a pesar de todo sigo creyendo en la bondad, y en que tenemos un vinculo con nuestro entorno más estrecho del que podemos imaginar. En lo personal llevo algunos meses de finalmente dedicarme con exclusividad a los proyectos que me gustan, espero que esto pueda seguir siendo, caso contrario he aprendido que la felicidad es un asunto puramente de actitud. Pase lo que pase, guardo recuerdos hermosos, fumar la pipa de la paz con un chamán sioux, ver los fuegos artificiales de un 31 de diciembre junto al viejo de la montaña.  He conocido la serena satisfacción y espero algún día sea ese mi estado permanente de conciencia. Cumplo 32 vueltas al Sol, agradecido y esperando poder devolverle al mundo algo de toda la belleza que me ha permitido presenciar.