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El derecho a la propia imagen

Tan solo la noche anterior mis alumnos me estaban haciendo preguntas sobre derechos de imagen, y al día siguiente mi padre alarmado me despertaba por la mañana con la noticia que un conocido candidato político esta usando para su campaña una toma de video realizada durante un acto oficial de este gobierno (al que el candidato en cuestión no pertenece aunque sea del mismo partido), donde aparece mi padre junto a otros funcionarios públicos. Mi padre no ha firmado ninguna cesión de derechos de imagen. Desde hace varios años, con los políticos tan carebarros que tenemos en Costa Rica, me he preguntado como era posible que todavía hubiera personas que prestarán su imagen para las campañas de estos ilustres personajes. Ahora lo comprendo: ¡Simplemente no lo hacen! Existe mucha ignorancia sobre el derecho a la propia imagen, y es que SI damas, caballeros y políticos, todas las personas tenemos derecho a la propia imagen, un derecho irrenunciable y que solo encuentra excepción en quienes son figura pública en función del derecho a la información. Esto significa que todos nosotros, ilustres desconocidos tenemos el derecho de decidir si queremos que nuestra imagen aparezca en tal o cual medio, para lo cual debemos firmar una cesión de derechos de imagen, léase bien “CESIÓN”, por un uso determinado y bajo los términos de las dos partes, que no violen los derechos irrenunciables de las personas. Esta claro que cuando hablamos de material publicitario o de campaña política estos derechos cuestan además dinero, sin embargo, aun cuando nuestra imagen pueda ser usada sin fines de lucro, si consideramos que violenta nuestros principios éticos o creencias, o simplemente nuestra privacidad, podemos exigir que nuestra imagen no se use. Como todo en la vida, existen ciertas concesiones en favor de los documentalistas, fotógrafos, etc. Desde que estas en un espectáculo, y se te avisa que el evento será grabado y no avisas de tu desacuerdo a los organizadores respecto a que se use tu imagen, se parte del hecho que estas cediendo. Si posas para un fotógrafo en la calle, se entiende que estas cediendo.  Los fotógrafos que hacemos retratos callejeros jugamos al limite en ese sentido, en mi caso personal mi limite está en nunca violentar la dignidad de las personas, y hasta ahora nadie me ha demandado. En fin, sea como sea, para publicidad, para portafolio, para lo que sea, la situación ideal es tener un contrato firmado por las dos partes. En el caso de mi padre con el que abro la entrada, nunca se informa a los participantes de la actividad que serán grabados, nunca se les hace firmar una cesión de derechos, y lo que es más aberrante, el plano utilizado presenta a nuestro honesto candidato, que todos conocemos, caminando al frente con varias personas caminando tras él. El mensaje de un plano semejante es claro, el Supremo Líder  encabezando el avance de sus partidarios, de los que mi padre no es uno, y muy por el contrario como funcionario público la ética lo llama a no envolverse en ninguna campaña partidista. El símil para mis amigos españoles es como si mi suegra apareciera caminando junto a Zapatero en plan mesianico en Tele Madrid. Independientemente de nuestras convicciones políticas, debemos saber que nuestra imagen tiene un valor, si decidimos cederla para alguna causa o en función del derecho a la información es decisión de cada uno. Lo que no puede permitirse es que el candidato de turno utilice imágenes de personas ajenas a su causa, en un afán por demostrarnos su honestidad que nosotros ya conocemos.