Software, Uncategorized

Hacia un cerebro mundial

“En muchas ocasiones hemos tenido la tentación de referirnos al problema de la unificación de de información a escala mundial.  Sin embargo, hemos procurado resistirnos, puesto que la idea repugna al espíritu inquieto y libre de quienes se dedican a algo así como hacer la guerra por su cuenta.  Pero una de las condiciones que se requieren para informar es la sinceridad. Y he aquí que, forzados por nuestra propia convicción, nos vemos obligados a contar lo que en realidad desearíamos que no se produjera. Efectivamente, las perspectivas de una fuente de información de tipo mundial y unificado son un tanto irritantes.  Imagínese una maquina, que tendría mucho más de poderoso pulpo tentacular inteligente, que de máquina en sí, capaz de proporcionarnos desde el periódico de cualquier parte del mundo hasta el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad, con sólo apretar un botón. Y lo peor del caso es que el plazo fijado es relativamente corto.  Se calcula que para dentro de veinte años (muchos de los que leen estas líneas no pasarán entonces de la cincuentena) se dispondrá de una terminal  universal de comunicaciones (teléfono, escritura, radio, teletipo, televisión, etc.), en una sola unidad, utilizable tanto en el hogar como en la oficina, tanto por el técnico como por el niño de corta edad. No hace mucho tuvimos ocasión de leer un artículo de Rudy H. Koepf, aparecido en la revista “Asdd News”, de la División de Sistemas Avanzados de IBM, de Nueva York.  En él, Koepf imagina cómo será la sociedad de los años 1988 al 2000, cuando se disponga del fabuloso poder de la información mundial controlada. Y nuevamente debemos hacer responsable a la electrónica, esta ciencia que se va apoderando de toda la actividad humana, de la posibilidad de convertir lo que parece un sueño en una inmediata y auténtica realidad.  Ella, con su miniaturización llevada a extremos insospechados, hará posible que un día determinado pueda existir este gigante de la información que será el cerebro mundial. Inmediatamente, empero, surge una duda, de características, cuantitativas, que nos hace vacilar en cuanto a la efectividad de ese cerebro.  ¿Dónde y cómo demonios se va a almacenar la cantidad de información – la memoria de ese cerebro- precisa para atender a cualquier demanda de cualquier tipo?” Visado para el futuro. Luis Miravitlles. 1969