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Los nuevos primitivos (foto del 14 de enero)

El concepto se asocia más con las personas aficionadas a las modificaciones corporales, pero yo lo escuche de boca de Mario Mendoza, escritor colombiano, para referirse a un fenómeno cada vez más palpable y del cual no parecemos percibir su profundidad. Habitantes de ciudades que se mueven hacía lo vertical, los nuevos primitivos avanzan hacia una especie de paleolitico mientras nosotros, refugiados detrás de las puertas blindadas y los portones con cadenas, navegamos super autopistas de información y creemos movernos hacía el futuro soñado por nuestros padres. Dos mundos entrelazados, un estadio donde las promesas de bienestar de la cultura no alcanzan, y estamos ante el retorno de la más básica lucha por la sobrevivencia. Nosotros, encerrados en feudos tecnológicos y de vacuo desarrollo no nos percatamos de como se carcomen las bases de nuestro mundo. Tal como reza la inscripción en las puertas del Infierno en el Canto III de la Divina Comedia de Dante:

«Por mi se va a la ciudad doliente, por mi se ingresa en el dolor eterno, por mi se va con la perdida gente.

La justicia movió a mi alto hacedor: Hízome la divina potestad, la suma sabiduría y el primer amor.

Antes de mí ninguna cosa fue creada sólo las eternas, y yo eternamente duro: ¡Perded toda esperanza los que entráis!»

Ojos de Cancerbero

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