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Vivir en España

Acostumbrarse a helarse en el invierno y derretirse en el verano. Comenzar a usar monedas con la cara de un monarca y preguntarse como pueden quedar monarquías en el siglo veintiuno. Aprender a buscar a la señora ecuatoriana o peruana que trabaja en el súper para poder preguntarle cual pescado de los de acá es bueno para hacer ceviche. Dejar de etiquetar las fotos con la palabra viajes y aceptar que ya una parte de tu vida la has hecho aquí y no cuenta más como solo un viaje. Acostumbrarse a ver a James Dean doblado al español y pronunciando la zeta. Preferir esperar a que sean las seis y media de la mañana que el metro vuelva a funcionar para volver a casa. Buscar recetas en Internet de todas aquellas cosas que comprabas a la vuelta de tu casa, que dabas como ciertas y hoy son imposibles. Comidas que te empeñas en preparar como único remedio para la nostalgia.