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La crisis de los treinta

Hace unas semanas estuve en una fiesta de la escuela de cine. Entre los gin tonic y las risas, mi querida Ana María me soltó: “Vos lo que tenes es la crisis de los 30” Yo no pude más que responderle: “Por supuesto ¿Es que existe alguna duda?” Me fui de Costa Rica planificando que los treinta me pillaran fuera de la tierra donde nací. Mi motor fue el terror que mi entrada a las tres décadas marcara un punto de no retorno, un sendero delimitado por las convenciones, el estatismo hasta la muerte. Ahora que estoy a menos de un mes de los temidos treinta, es claro que tome la decisión correcta, igualmente me acerco a un punto de inflexión en mi vida, pero sus connotaciones son muy distintas al punto de no retorno que tanto temía. Es un tópico decir que se envejece diferente en Europa, un tópico del que además tengo mis dudas, al final los jóvenes se ven afectados por las mismas presiones sociales y expectativas que penden sobre ellos. Pero es cierto que en Costa Rica existe una especie de carrera de 100 metros planos por alcanzar el ideal de la sociedad de consumo, los jóvenes salen de estudiar a las super compañías de moda, son exprimidos mientras son jóvenes adultos, se les super especializa, y luego no queda más que dedicar el resto de la vida a no perder el empleo y vivir el sueño del consumo y el hedonismo. Tomarse tiempo para aprender, viajar, es un lujo de los ricos, los demás debemos contentarnos con alimentar las calderas de la máquina de consumo. Yo no creo en la crisis de los treinta, pero creo que existe un interés en los países en desarrollo porque las personas apresuremos nuestra juventud, nos sintamos destinados y agradecidos por trabajar enriqueciendo a las transnacionales que contratan jóvenes profesionales. Se que he arriesgado mucho saliendo de Costa Rica, que en un eventual retorno será difícil conseguir empleo, pero también se que esto que he hecho lo tenía que hacer ahora, si me hubiera quedado me habría matado el estatismo, y si alguien me lo pregunta puedo decir que ahora que voy a cumplir treinta soy exactamente el tipo de persona que soñaba ser cuando tenía quince. Eso es suficiente para mi para dormir por las noches.