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Despidiendome de Madrid

Me quedan ya solo dos meses para dejar esta ciudad. Y comienzo ya a sentir cada paso que doy como una despedida. Madrid me ha dado mucho, recuerdos, experiencias, cosas que: “… se perderán en el tiempo como lagrimas en la lluvia”. Tal como lo dice el replicante de Blade Runner. Yo me siento como una especie de replicante, un extraño venido de lejos, que cuando me siento solo en los bares de viejos a tomarme unas cañas, me veo atrapado por el decadente encanto de esta ciudad. Madrid es como un animal inmenso, que nunca termina de recuperarse de las heridas que le ha infligido la historia. Yo miro los ojos que me miran, las miradas de los viejos en la barra, y se que mis ojos han visto cosas que ellos nunca verán, cosas que pasan incluso aquí, en la ciudad nunca, cosas que habitan los pliegues de la piel de este animal fantastico. Madrid me ha regalado sobre todo las ganas del movimiento, de no dar por terminado este viaje y tratar de atesorar más momentos, como lagrimas en la lluvia.