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Y Chepe amaneció invadido de vacas…

seguro como fuera el San José de mi Bisabuelo.

A la par del ganado ornamental también han surgido varios temas ligados, que si la seguridad de las vacas, que los “vacas” que las destrozan, que la destrucción de la vacas es un síntoma de un país que los políticos nos quieren vender como del primer mundo, al tiempo que sufrimos profundas heridas en nuestro tejido social. Esto sin olvidar los cuestionamientos han surgido alrededor del Cow Parade como organización, la pérdida de los derechos del autor sobre su obra, el risible monto de 500 dolares de “recompensa” para el autor, contra los miles de dólares que se reciben de los patrocinadores por cada vaca.

Vamos por partes…

Me parece tétrico que hubiese la necesidad de poner cartelitos y bardas explicando la naturaleza artística de las obras y la necesidad de cuidarlas con presencia policial, eso habla del terrible vacio cultural que hay en la educación de los costarricenses, y me refiero a todo nivel ¿Cuantos fotógrafos costarricenses importantes del siglo veinte podemos citar? ¿Cuántos coreógrafos? ¿Cuántos cortos de cine de antes de 1990? Y no es que no lo haya, simplemente la cultura no forma parte de ni de nuestra historia ni de nuestra educación.

Definitivamente el Cow Parade a dado que hablar, y eso sea como sea es bueno, por lo menos un pretexto para discutir temas sensibles que obviamos las mas de las veces.