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El objetivo de 50 mm. La mejor inversión en fotografía

Afirmación un tanto arriesgada, pero estoy seguro que la final de esta entrada me van a dar la razón.
Considero que invertir en un buen cincuenta milimetros, apertura 1.8 como minimo, es una inversión con más sastisfacciones por centavo invertido que la compra de culaquier otro objetivo. Mis razones: Estamos hablando de objetivos que no sobrepasan los $500 dolares en su versiones más sofisticadas, que tienen un precio que ronda los $100 dolares en los mercados de segunda. Construcción super sencilla, darles mantenimiento es de lo más simple. Y una serie de ventajas nada despreciables:
  • Posibilidades de fotografiar en casí cualquier condición luminica.
  • Objetivo sumamente compacto por lo tanto discreto una vez colocado en nuestra cámara.
  • En las cámaras digitales con factor de recorte se convierte en teleobjetivo corto de apertura 1.8.
  • Objetivo ideal para retratos sin limitaciones de luz.
En mi experiencia personal, el objetivo sencillo de 50mm es una de mis herramientas fundamentales, por encima de objetivos tan sofisticados como el zoom 70-200 F 2.8. Por un lado no me quita nada de espacio en mi mochila, me permite seguir fotografiando cuando la apertura del resto de mis lentes no da para más. En estos momentos, soy de la idea que el equipo ideal para un fotografo callejero y de eventos debe estar constituido por un 18-70mm, y un objetivo de 50mm. No creo en los objetivos zoom de recorridos largos, los llamados objetivos de viaje que pretenden ser un todo en uno. Por una lado tiene una marcada tendencia a la aberración cromatica y el efecto de barril, y sus largo recorridos limitan su apertura, lo que finalmente los vuelve inutiles en algun punto de su recorrido. En el caso de los teleobjetivos, he de reconocer que en algun momento fuí un entusiasta de ellos, más largos, más luminosos, con el tiempo me he dado cuenta que realmente debemos cuestionarnos para que queremos un teleobjetivo. No es que no me haya sido útil, cada concierto internacional que tengo que cubrir hecho mano del 70-200 F 2.8. Pero muchas veces nos acercamos al mundo de los “teles” pensando la facilidad de tomar fotos a la distancia, y captar ese “spot perfecto”. Lamento desilucionarlos, pero buena parte de los spots, ni lo son tanto, sino que han respondido a una dinamica de toma cuidadosamente planeada, conste no digo que la toma haya sido planeada, me refiero a la tecnica propia del fotografo para obtener la toma que es muy distinto. Y además rara vez las fotos que más impresionan han sido realizados a la distancia, sin un involucramiento real del fotografo. No podemos pretender capturar lo esencial de un sujeto, de una situación si no somos tan siquiera capaces de embarrarnos de realidad, y nos escudamos 15 metros más allá detras del teleobjetivo. Me hago eco por segunda de la frase de Capa: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.” Curiosamente, cuando la gente compre cámaras digitales compactas, se preocupan principalmente por adquirir una que “acerque mucho”, es decir con recorrido de zoom que llegue hasta el teleobjetivo, pero nadie se preocupa por que tan angular es ese recorrido. Al final siempre hechan en falta algo en su fotografías, algo que ven constantemente las tomas profesionales, y muchas veces es precisamente esa flexibilidad del gran angular lo que hechan en falta. Así, dispuestos a invertir en un reflex digital recomendaría evitar los kits con objetivos zoom demasiado largos, o demasiado cortos (entiendase 18 -50mm), y la segunda inversión, depende de nuestras prioridades, debería ser o un polivalente 50mm F1.8 o un buen flash profesional con prestaciones manuales. Yo compre primero mi 50mm antes que mi flash, pero eso respondio a mis actividades de aquel tiempo. Depende de cada uno y que tipo de fotografía estamos interesados en hacer, volviendo al tema del retrato y el reportaje callejero, el flash puede ser sumamente intrusivo, y si somos puristas, es una profunda alteración del entorno que estamos por captar. Por el contrario el 50mm nos permite establecer una relación mucho más amable con el sujeto de nuestra toma.